Formación

La competitividad de la sociedad actual es, en muchos casos, más ficticia que real.

Conversamos con José María Buceta sobre la formación de los deportistas en su fase más temprana y sobre cómo deben implicarse las familias durante esa etapa.

Puntos destacados de la historia
  • Lo más importante es que las familias entiendan que el deporte en las primeras etapas de formación debe perseguir que sus hijos se diviertan, aprendan, se enganchen en el deporte y quieran seguir.
  • Los deportistas deben aprender a responsabilizarse y, progresivamente, a enfrentarse a la adversidad sin que sus padres los sobreprotejan.

José María Buceta es profesor de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos y Director del Máster de Psicología del Deporte en la UNED. Además, es instructor de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), profesor en la Real Federación Española de Fútbol y ha sido Director del Gabinete de Psicología del Real Madrid en sus áreas de fútbol y baloncesto. También ha sido seleccionador nacional de las categorías absolutas femeninas durante más de siete años, llevándole a participar en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

Por si este currículum no era suficiente, debo destacar que José María Buceta ha escrito una docena de libros y suele dar conferencias en más de veinte países de todo el mundo.

Con José María hemos querido abordar en esta entrevista todo lo que representa la formación en el deporte desde una etapa temprana y de cómo las familias ejercen un papel fundamental en el desarrollo del deportista. Nos interesa conocer su opinión y dar con algunas soluciones para solventar posibles situaciones críticas que suelen surgir durante todo el proceso educativo y emocional de la persona.

Pregunta.- En 2015 publicaste el libro «Mi Hijo es el mejor, y además es mi hijo», libro cuya lectura recomendamos desde 24Supporters. José María, háblanos del libro y de por qué debería ser el manual de cabecera de padres, entrenadores, árbitros y, en definitiva, todos aquellos que intervengan de una forma directa o indirecta en la formación de un deportista.

Respuesta.- Hay que involucrar a los padres para que los deportistas jóvenes, que son sus hijos, obtengan el máximo beneficio de su paso por el deporte. No se les puede ignorar, y hay que comprender que no pueden ser simplemente patrocinadores y chóferes. El libro pretende sensibilizar a todos los que participamos en el deporte infantil sobre la importancia de contar con los padres, y eso supone darles información para que comprendan en qué consiste el deporte en estas edades, cuáles son sus objetivos y cómo pueden ayudar desde su posición de padres. Y por supuesto, es importante que los padres aprendan a controlar su motivación y sus emociones, y por eso se dedica un espacio importante a estos temas.

Además, el libro intenta ayudar a que también los entrenadores, directivos, árbitros, clubes, etc. comprendan a los deportistas jóvenes y puedan cumplir mejor con su cometido de educadores. El objetivo último es que los adultos se repeten mutuamente y trabajen en equipo en beneficio de los deportistas, asumiendo que estos son los verdaderos protagonistas.

Pregunta.- Desde hace un tiempo hay cada vez más intervencionismo por parte de las familias en el desarrollo del niño ya en una etapa temprana de su formación en una escuela deportiva. Se trata quizá de una presión añadida por la que no tendría que pasar el niño y que ejercen quienes sobre todo piensan que tienen un futuro «crack» en la familia ¿Cómo debe ser en tu opinión las primeras etapas de formación en una escuela deportiva?¿Cómo deberían actuar las familias al respecto?

Respuesta.- A los padres hay que informarles, y darles voz para que educadamente puedan opinar. Lo más importante es que entiendan que el deporte en las primeras etapas de formación debe perseguir que sus hijos se diviertan, aprendan, se enganchen en el deporte y quieran seguir. Los padres deben interesarse por la actividad de sus hijos y permitir que estos practiquen siguiendo su propio ritmo, sin sentirse presionados. Deben analizar su propia motivación y entender que no pueden vivir el deporte de sus hijos como si fueran ellos los que estuvieran ahí.

Pregunta.- Padres que increpan a los árbitros durante un partido, y cada vez a edades más tempranas, padres que insultan a los jugadores del equipo rival, padres incluso que graban vídeos de sus niños como si de una estrella del deporte se tratara…En fin, una consecución de aberraciones que con mayor frecuencia tenemos que presenciar en los campos, canchas y otras instalaciones de las escuelas ¿Qué aconsejas para hacer frente a esas circunstancias?¿Cómo deberían reaccionar el resto de padres e incluso como contrarrestar ese comportamiento para reforzar la actitud de tu propio hijo, testigo de tales secuencias desagradables?

Respuesta.- Cuando los padres comprenden que estos comportamientos no benefician a sus hijos, en la mayoría de los casos reaccionan bien; pero por desgracia hay padres que actúan de esa manera. Los clubes y las escuelas deben tener programas sesiones de formación de padres para minimizar este problema, y la presión de los padres sensatos también funciona. Además, deben existir sanciones para los padres que se comportan mal.

Pregunta.- Por otra parte también hay padres que, sin actuar de mala fe, pueden ejercer una mala influencia en el desarrollo de sus hijos como deportistas. Cuéntanos cómo identificar ese comportamiento por parte de los padres y cómo hacer frente al mismo y enmendarlo de algún modo.

Respuesta.- El problema aquí, a menudo, es la sobreprotección. Padres que sufren cuando sus hijos se enfrentan a situaciones adversas y pretenden solucionarles todo. Los deportistas deben aprender a responsabilizarse y, progresivamente, a enfrentarse a la adversidad sin que sus padres los sobreprotejan. También hay que estar especialmente alerta cuando el hijo tiene éxito, ya que es entonces cuando los padres tienen que controlar más sus emociones positivas para no favorecer que su hijo relacione el éxito deportivo con el cariño y la felicidad de sus padres.

Pregunta.- En muchas ocasiones vemos cómo son los propios entrenadores los que ejercen de psicólogo con los niños haciendo lo que buenamente pueden, pero en definitiva, no son profesionales de la materia. Por tanto ¿Deberían las escuelas potenciar la figura del psicólogo?¿Debería existir un plan de trabajo que otorgue importancia al componente psicológico del deportista?¿A qué edad sería recomendable comenzar a trabajar estos aspectos en los niños?

Respuesta.- Es evidente que si una escuela o club tiene psicólogos se podrán atender mejor todos los aspectos psicológicos. El psicólogo debe trabajar con los deportistas para enseñarles habilidades relevantes, pero también con los entrenadores, los directivos y los padres para que sus intervenciones tengan un impacto psicológico favorable.

Pregunta.- ¿Piensas que una sociedad de alta competitividad como la nuestra tiene su reflejo en las escuelas de los diferentes deportes?¿Son algunas excesivamente competitivas dejando quizá de lado su papel formativo?

Respuesta.- La competitividad de la sociedad actual es, en muchos casos, más ficticia que real. Se desea el éxito rápido, con el menor esfuerzo posible; y evidentemente, ese tipo de competitividad no es la que puede sobrevivir en el deporte, donde el esfuerzo debe ser grande para, muchas veces, no conseguir los resultados que se desean. Precisamente por eso, el deporte es una escuela magnífica para aprender a establecer objetivos realistas, esforzarse, centrarse en lo que depende de uno, enfrentarse a la adversidad, tolerar la frustración, etc. Pero todo eso hay que hacerlo de manera progresiva; y el problema de algunas escuelas no es que sean muy competitivas, sino que no entienden que la competitiva se debe encauzar convenientemente en función de la edad, y ganar no debe ser un fin en estas edades, sino una anécdota. Hay que jugar para ganar, como en cualquier juego, aunque sea el parchís, pero entendiendo que no es el objetivo de la actividad deportiva en estas edades. La clave está en cómo los adultos gestionan eso.

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Juan Carlos Navarro

Fundador de la agencia de marketing MarketinLife lleva 10 años vinculado al marketing deportivo proporcionando servicios de consultoría a clubes y entidades de primer nivel tanto nacional como internacional. Además acumula más de 20 años de experiencia en el sector de Nuevas Tecnologías trabajando con grandes empresas y marcas ayudando en sus procesos de transformación digital.
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